Es un versículo famoso; es un versículo mal interpretado; es un versículo mal usado; ¡es un versículo poderoso cuando se entiende correctamente! Cualquiera que tenga aunque sea un poco de contacto con el cristianismo ha oído Filipenses 4:13 en algún momento. La pregunta es: ¿lo has oído en su contexto? ¿Lo has leído y has meditado en lo que realmente significa ser fortalecido por Cristo? Si eres como la mayoría de las personas, lo familiar que te resulta el versículo ha hecho que simplemente lo tomes al pie de la letra, sin pensar de verdad en sus implicaciones.

Piensa en la última vez que viste este versículo en una camiseta, un anuncio o una pancarta. ¿Cuál era el contexto? ¿Era un partido competitivo, como uno de fútbol? ¿Un proyecto social, como una causa humanitaria? ¿La meta personal de escalar una montaña? Muchas veces el uso de este versículo es superfluo, y en muy pocos de esos casos se aplica correctamente; algunos de sus usos incluso enseñan una idea peligrosa.

Cuando este versículo se aplica mal, las personas pueden suponer equivocadamente que Dios les está dando la fuerza para lograr algo que quizás Él ni siquiera aprueba (como la fuerza para construir un edificio que se usará para actividades ilegales y ganancias injustas). Como resultado de aplicar mal el versículo, algunos se preguntan por qué Dios permitió que perdieran un partido, que reprobaran un examen o que no pudieran salvar a alguien de un peligro. ¿Acaso Dios no promete «darnos la fuerza» para lograr todas estas cosas en el nombre de Jesús, sobre todo si es algo que estamos «haciendo para Él»? Quizás lo haga en otras partes de la Biblia, ¡pero no en este versículo!

Echemos un breve vistazo a Filipenses…

El contexto amplio

Pablo escribió Filipenses mientras estaba preso en Roma; por decir lo menos, probablemente no la estaba pasando muy bien, como solemos imaginarlo. Filipenses es una carta para leer cuando atraviesas ansiedad y sufrimiento por causa de Cristo: las palabras «gozo» y «gozarse» aparecen muchas veces a lo largo de la carta, a pesar de las circunstancias de Pablo. El capítulo uno se centra en gozarse aun en el sufrimiento; el capítulo dos, en cómo Cristo se humilló a Sí mismo al tomar una naturaleza humana y en que los cristianos sean humildes al servirse unos a otros; y el capítulo tres se centra en la fe y en el incomparable privilegio de conocer a Cristo.

El contexto inmediato

En el capítulo 4, donde se encuentra nuestro versículo, Pablo empieza rogando a dos mujeres de la iglesia que se pongan de acuerdo (v. 2), y luego exhorta a la congregación a no estar afanosa, sino a orar y a confiar en el Señor para recibir Su paz (v. 4-7). Pablo también anima a los hermanos a pensar en cosas buenas y a seguir su ejemplo, lo cual dará como resultado la paz de Dios (v. 8-9).

Nuestro versículo está al final de un párrafo que comienza en el versículo 10. Pablo reconoce la preocupación de los filipenses por su bienestar, y que sabía que ellos estaban dispuestos a ayudar, pero que no siempre podían. Luego les cuenta cómo, aparentemente, aun cuando la ayuda escaseaba, él sabía estar contento en cualesquiera circunstancias en que se encontrara.

De hecho, Pablo sabía ser «autosuficiente», que es otra definición de la palabra griega que se traduce como «contentarse», aunque su proveedor supremo era Dios. Pablo sabía vivir contento cuando estaba «abatido» o «humillado» en cuanto a recursos, y también cuando prosperaba. Conocía muy de cerca tanto la abundancia como el hambre; tanto tener más que suficiente como no tener lo suficiente.

Todo lo puedo en Cristo

Es en este contexto que Pablo dice sus famosas palabras de Filipenses 4:13: «Todo lo puedo en Cristo que me fortalece». Lo que Pablo está diciendo es que, aunque no tuviera comida ni un techo sobre su cabeza, o estuviera encadenado y encarcelado, o fuera golpeado y torturado…, recibía su fuerza de Cristo. Pablo sabía estar contento, sabía estar satisfecho, sabía permanecer en un estado de gozo y paz a pesar de sus circunstancias.

Pablo creía y sabía que su fuerza y su contentamiento venían del Señor, y que podría soportar cualquier cosa que el hombre pecador le hiciera, especialmente por la causa de proclamar el evangelio. Por lo tanto, la fuerza de la que Pablo habla aquí es la fuerza para soportar los tiempos difíciles de la vida…, especialmente como resultado de seguir y proclamar a Cristo.

Pablo de hecho pasó hambre, fue golpeado, torturado, encadenado, perseguido y finalmente asesinado por su fe en Cristo. Pero Pablo fue firme y fiel hasta el final, sacando de la fuerza de Cristo lo que necesitaba para atravesar sus pruebas. Para ver versículos sobre sufrir por Cristo, haz clic aquí (en inglés).

Ahora bien, esto no quiere decir que Dios no nos dé fuerzas para cada día (porque sí nos las da), ni que esté mal creer y asegurarles a otros, o a ti mismo, que Él está a nuestro favor y con nosotros en medio de las pruebas (porque sin duda lo está). Lo que queremos señalar es que este versículo en particular se usa mejor en situaciones en las que un seguidor de Cristo está atravesando muchas pruebas, y posiblemente sufriendo por causa de Él y por la expansión del evangelio. No queremos ser demasiado restrictivos en cuanto a su interpretación, pero sí cautelosos en cuanto a su aplicación.

Reflexión

Probablemente este versículo ha sido más real para quienes de verdad sufren por Cristo que para la mayoría de nosotros, que vivimos en Estados Unidos. Misioneros alrededor del mundo se aferran a este versículo cada día, mientras muchos de nosotros nos sentamos en nuestras iglesias con aire acondicionado y sin persecución. Musulmanes convertidos al cristianismo se aferran a este versículo para tener fuerzas y soportar un día más de rechazo de parte de sus familias y de tortura por su nueva fe, mientras muchos de nosotros solo oímos o leemos de estas cosas desde la comodidad de nuestros hogares.

Hagámosles un favor a Dios, a Pablo, a nosotros mismos y a quienes sufren por Cristo, no restándole poder a este versículo. Podemos hacerlo negándonos a aplicar mal Filipenses 4:13 para respaldar aspiraciones triviales e ideas equivocadas de que Dios se dedica a ayudarnos a cumplir nuestros planes en lugar de Sus planes. Oremos por quienes de verdad se aferran a este versículo con todo su corazón mientras su vida pende de un hilo.

Que Dios te bendiga y te dé Su fuerza.