Como cristianos, consideramos que la Biblia es la Palabra de Dios. Sostenemos esta convicción casi de manera automática porque tenemos dentro de nosotros al Espíritu Santo, que nos confirma la validez del mensaje y de su autor. Pero ¿cuáles son algunos argumentos útiles a favor de la autoría divina de la Biblia que puedas compartir con otros, para que sientan curiosidad y quieran leerla por sí mismos? Este artículo te dará algunos de los fundamentos de la doctrina bíblica de que la Biblia es, en efecto, la Palabra de Dios.

Dos clases de evidencias

Hay dos clases de evidencias que podemos investigar para ayudarnos a defender el origen divino de la Biblia: la evidencia interna y la externa. La evidencia interna se refiere a la evidencia que se encuentra dentro de la Biblia misma y que respalda la afirmación de que es la Palabra de Dios. La evidencia externa se refiere a la evidencia que se encuentra fuera de la Biblia (ya sea histórica, arqueológica, filosófica, sociológica o de otro tipo) y que respalda la afirmación de que es la Palabra de Dios. Ambas evidencias juntas ofrecen un mejor argumento a favor de la doctrina de que la Biblia es la Palabra de Dios, y no un libro cualquiera.

Evidencias internas

Una evidencia interna a favor de la doctrina de que la Biblia es la Palabra de Dios es que la Biblia misma afirma ser la Palabra de Dios. Ahora bien, sí, este es en cierto modo un argumento circular (la Biblia es la Palabra de Dios porque Dios nos dice que lo es… en la Biblia; en otras palabras, el lector debe dar por cierta la conclusión para aceptar las premisas), pero no es una falacia lógica formal. Sigue siendo cierto que, si las premisas son verdaderas, la conclusión también lo sería. Este razonamiento, entonces, es válido con respecto a Dios porque Dios ha demostrado ser fiel; Él dice siempre la verdad, en todo momento: Él es la autoridad suprema.

Podemos ver en varios pasajes que la Biblia afirma ser la Palabra de Dios puesta por escrito. Todos los énfasis (cursivas) y [comentarios] son míos.

Deuteronomio 6:4-6 dice: “Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es: Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todo tu poder. Y estas palabras que yo [Dios] te mando hoy [que fueron escritas para nosotros], estarán sobre tu corazón”.

Salmos 19:7-9 dice: “La ley de Jehová es perfecta, que vuelve el alma: el testimonio de Jehová, fiel, que hace sabio al pequeño. Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón: el precepto de Jehová, puro, que alumbra los ojos. El temor de Jehová, limpio, que permanece para siempre; los juicios de Jehová son verdad, todos justos”.

En Mateo 5:17-19, Jesús dice acerca de las Escrituras: “No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas [una referencia al Antiguo Testamento]: no he venido para abrogar, sino a cumplir. Porque de cierto os digo, que hasta que perezca el cielo y la tierra, ni una jota ni un tilde perecerá de la ley [es decir, el Antiguo Testamento], hasta que todas las cosas sean hechas. De manera que cualquiera que infringiere uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñare a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos: mas cualquiera que hiciere y enseñare, éste será llamado grande en el reino de los cielos”.

En Lucas 16:17, Jesús dice: “Empero más fácil cosa es pasar el cielo y la tierra, que frustrarse un tilde de la ley”. Y de nuevo, en Juan 10:35, dice: “…la Escritura no puede ser quebrantada”. Pablo les dijo a los creyentes de Tesalónica en 1 Tesalonicenses 2:13: “Por lo cual, también nosotros damos gracias a Dios sin cesar, de que habiendo recibido la palabra de Dios que oísteis de nosotros, recibisteis no palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, el cual obra en vosotros los que creísteis”. Este versículo (junto con otros que veremos más adelante) muestra que el Nuevo Testamento también se considera Palabra de Dios.

Evidencias externas

Además de la evidencia interna dentro de la Biblia, hay otras evidencias fuera de ella que ayudan a respaldar la afirmación de que es la Palabra de Dios; a estas se les llama evidencias externas. Aquí tienes algunas:

  • La continuidad de la Biblia

La Biblia fue escrita por más de 44 autores de diversas tierras y condiciones de vida, a lo largo de un período de 1600 años. Los sesenta y seis libros de la Biblia fueron escritos por reyes, eruditos, profetas, filósofos, campesinos, médicos, pescadores, agricultores, etc. Pero aun con tanta diversidad, la Biblia muestra una continuidad asombrosa que se puede percibir desde Génesis hasta Apocalipsis.

La creación de Dios y temas doctrinales como la naturaleza de Dios, la naturaleza pecaminosa de la humanidad y la salvación se desarrollan progresivamente a lo largo de toda la Biblia y demuestran su continuidad asombrosamente detallada. Solo Dios pudo haber dirigido a los escritores de la Biblia de tal manera que todo encajara a la perfección, incluso hasta las profecías cumplidas en Jesús.

  • El alcance de la revelación de la Biblia

La Biblia nos da la verdad no solo acerca de lo que vemos aquí en la tierra, sino también acerca de lo que hay en el mundo espiritual. Nos habla de la obra pasada de la creación y de la realidad futura de los cielos nuevos y la tierra nueva; del cielo y del infierno, y de cómo llegar a uno u otro; de los ángeles y los demonios, y de cómo cada uno puede influir en nosotros; de la salvación y la condenación, y de cómo elegimos una u otra. El alcance de la revelación de la verdad en la Biblia no tiene paralelo.

  • La influencia y la difusión de la Biblia

¿Sabías que en todos los idiomas escritos del mundo hay, por lo menos, partes de la Biblia traducidas a ese idioma? ¿Sabías que la Biblia fue uno de los primeros libros impresos una vez que se inventó la imprenta en Occidente (la Biblia de Gutenberg)? ¿Y sabías que la Biblia es el libro más publicado del mundo hoy?

Gráfica de los diez libros más leídos del mundo, con la Santa Biblia muy por delante, con unos 3900 millones de ejemplares estimados

¡Así es, la Biblia le gana a Harry Potter! El hecho de que haya vendido más que cualquier otro libro del mundo (hasta el día de hoy) debería al menos despertar en los curiosos el deseo de buscarla en la biblioteca local para ver de qué se trata. Y el hecho de que la Biblia haya tenido tanta influencia en la historia moderna es un buen argumento a favor de su autoría divina. Verás, la Biblia no es solo un libro: es la Palabra de Dios, y tiene el poder de cambiar la vida de las personas para bien.

  • El relato imparcial de la Biblia

Si estuvieras escribiendo un libro sobre ti mismo, ¿incluirías todos tus tropiezos y errores, especialmente los que comprometieron tu carácter y tu reputación? Dudo que muchos lo hicieran. Pues bien, cuando miramos la Biblia, encontramos las historias completas de grandes hombres y mujeres, con lo bueno, lo malo y lo feo. La Palabra de Dios es imparcial y no tiene prejuicios al transmitir la verdad, porque Dios es imparcial.

Si la Biblia hubiera sido escrita por hombres, con toda probabilidad habría contenido muchas más historias retocadas y ajustadas de hombres como el rey David, Sansón, Pablo y otros. Sus relatos pintan una realidad sombría (pero verdadera) de la humanidad, ¡y estos eran hombres de Dios, hombres conforme al corazón de Dios! Por lo tanto, sin la dirección divina, la Biblia no podría haber sido escrita, ni lo habría sido, por hombres orgullosos para una humanidad orgullosa. Más bien, es un libro escrito por Dios, por medio del Espíritu Santo, por hombres y para los hombres.

  • El registro de profecías de la Biblia

Una de las evidencias externas más convincentes (aunque también, en cierto modo, interna) del origen divino de la Biblia es su registro verdadero y preciso de profecías a lo largo de la historia. Registra hechos reales que sucedieron de verdad y que han sido confirmados por la arqueología, años antes de que esos hechos ocurrieran. Una de las principales profecías de la Biblia, presente a lo largo de sus páginas, es su predicción de que un Mesías (es decir, Jesús) vendría un día al mundo. Pues bien, vino… y gracias a Dios que vino.

Los profetas del Antiguo Testamento predijeron (por revelación de Dios) que el Mesías vendría un día (Miqueas 5:2, cumplido en Mateo 2:1-10; Isaías 9:7, cumplido en Lucas 1:33; Daniel 9:25; Isaías 7:14, cumplido en Mateo 1:21-23); y que sería descendiente de David y reinaría para siempre (1 Crónicas 17:11, cumplido en Mateo 1:1; 2 Samuel 7:13, cumplido en 2 Pedro 1:11). También predijeron que Cristo moriría, y de qué manera moriría (todo el Salmo 22; todo Isaías 53). Hay cientos de profecías cumplidas en la Biblia (y otras que aún se cumplirán). Es difícil no ver la mano de Dios en estas cosas.

La Biblia y Jesús

Como ya hemos visto, Jesús tenía la Biblia en alta estima: desde los libros de Moisés, los Salmos y los Profetas, hasta los libros del Nuevo Testamento que vendrían después de Sus días (y que ahora tenemos). Jesús dijo que la Biblia es la Palabra de Dios, que no puede ser quebrantada y que debe cumplirse, y que Él vino a cumplirla. Pues bien, eso fue exactamente lo que hizo, y la Biblia, una vez más, registra estas cosas con precisión y veracidad para que todos lleguemos al conocimiento del Padre, el único Dios verdadero que nos creó.

La Biblia es un libro singular y muy especial. Cualquiera que la hojee siquiera descubrirá rápidamente que es un libro diferente de cualquier otro, ¡especialmente cuando Jesús entra claramente en escena! La Biblia nos da un relato de la vida y el ministerio del Hijo de Dios, Jesús, que vino a buscar y a salvar lo que se había perdido por medio de Su muerte en la cruz y Su posterior resurrección. La Biblia, por lo tanto, merece al menos que investigues su origen, sus enseñanzas, su propósito y su importancia en la vida de una persona. Ha cambiado la vida de muchos en el mundo; ¡deja que cambie la tuya!

* La mayor parte de la información presentada en este artículo se tomó del libro de Lewis Sperry Chafer Major Bible Themes.