Paso a paso

El camino de Romanos hacia la salvación

En su carta a los Romanos, el apóstol Pablo explica el evangelio como un camino con señales claras. Recórrelo paso a paso.

  1. Todos hemos pecado

    “Por cuanto todos pecaron, y están destituídos de la gloria de Dios.”

    Romanos 3:23

    El pecado es más que hacer cosas malas. Es seguir nuestro propio camino en lugar del de Dios: ignorarlo, desobedecerlo y vivir como si nosotros mandáramos. Al lado de otras personas, quizás parezcamos buenos. Pero al lado de la bondad perfecta de Dios, ninguno da la talla: “No hay justo, ni aun uno” (Romanos 3:10).

  2. El pecado lleva a la muerte

    “Porque la paga del pecado es muerte: mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.”

    Romanos 6:23

    Como Dios es santo y justo, no puede simplemente pasar por alto el pecado. La paga es lo que uno se gana, y lo que nuestro pecado se gana es la muerte: no solo la muerte del cuerpo, sino estar separados de Dios para siempre (Isaías 59:2; Apocalipsis 20:11-15). Esa es la mala noticia. Pero mira la segunda mitad del versículo: Dios ofrece un regalo.

  3. Jesús murió en nuestro lugar

    “Mas Dios encarece su caridad para con nosotros, porque siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.”

    Romanos 5:8

    Nunca podríamos pagar esa deuda, así que Dios mismo la pagó. Jesús, el Hijo eterno de Dios, se hizo hombre y vivió la vida perfecta que nosotros no hemos vivido. Luego murió en la cruz en nuestro lugar, cargando con el castigo que merecían nuestros pecados. Tres días después resucitó, demostrando que su sacrificio fue aceptado y que venció a la muerte (1 Corintios 15:3-4).

  4. La salvación se recibe por fe

    “Si confesares con tu boca al Señor Jesús, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.”

    Romanos 10:9

    No puedes ganarte este regalo; lo recibes por fe. La fe es más que saber datos sobre Jesús. Es confiar en Él: depender solo de Él, no de tus buenas obras, de ir a la iglesia ni de rituales religiosos, para ser reconciliado con Dios. “Porque por gracia sois salvos por la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios: No por obras, para que nadie se gloríe” (Efesios 2:8-9).

  5. Cualquiera puede venir

    “Todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.”

    Romanos 10:13

    Nadie está demasiado lejos. No importa lo que hayas hecho, de dónde vengas ni cuánto tiempo hayas esperado. El apóstol Pablo una vez persiguió a los cristianos y se llamó a sí mismo el primero de los pecadores, y aun así Dios lo salvó (1 Timoteo 1:15). La promesa de Dios es para “todo aquel”.

  6. Puedes tener paz con Dios

    “Justificados pues por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.”

    Romanos 5:1

    Cuando confías en Cristo, Dios perdona todos tus pecados y te declara justo delante de Él, porque el historial perfecto de Jesús ahora cuenta como tuyo (2 Corintios 5:21). Tu culpa desaparece, y “ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús” (Romanos 8:1).

Cómo responder

Vuélvete a Dios y confía en Jesús

Jesús resumió la respuesta correcta en pocas palabras: “arrepentíos, y creed al evangelio” (Marcos 1:15). Esto es lo que significa.

  • Arrepiéntete

    Arrepentirse es dar la vuelta. Le das la razón a Dios en que tu pecado está mal, y te apartas de él para volverte a Dios. No tienes que arreglar tu vida primero; vienes a Dios tal como eres, y Él te cambia.

  • Cree

    Creer es confiar en Jesús por completo: que Él es el Hijo de Dios, que murió por tus pecados y que resucitó. Como quien apoya todo su peso sobre un puente, tú pones toda tu esperanza en Él.

  • Recibe

    La salvación es un regalo, y un regalo hay que recibirlo. “Mas a todos los que le recibieron, dióles potestad de ser hechos hijos de Dios, a los que creen en su nombre” (Juan 1:12). Jesús llega a ser tu Salvador y tu Señor.

“No hay salvación aparte de la fe personal en Jesucristo como Señor. … El arrepentimiento es un genuino volverse del pecado hacia Dios. La fe es la aceptación de Jesucristo y la entrega de toda la personalidad a Él como Señor y Salvador”.

The Baptist Faith and Message 2000 (en inglés), artículo IV: La salvación (traducción nuestra)

Una oración

Habla con Dios ahora mismo

Decir una oración no te salva; confiar en Jesús, sí. Pero si estás listo para apartarte de tu pecado y confiar en Él, díselo. Puedes usar tus propias palabras, o palabras como estas:

Querido Dios, sé que he pecado contra ti y que merezco tu juicio.

Creo que Jesús, tu Hijo, murió en la cruz por mis pecados y resucitó de entre los muertos.

Me aparto de mis pecados y pongo mi confianza solo en Jesús para que me salve.

Gracias por perdonarme y por el regalo de la vida eterna. Ayúdame a seguir a Jesús como mi Señor desde hoy.

En el nombre de Jesús, amén.

Si de verdad has puesto tu confianza en Jesús, Dios ha cumplido su promesa: estás perdonado, y le perteneces para siempre.

Próximos pasos

¿Confiaste en Cristo hoy?

¡Bienvenido a la familia de Dios! “Si alguno está en Cristo, nueva criatura es” (2 Corintios 5:17). La salvación es el comienzo de una vida nueva con Jesús. Estos son tus primeros pasos.

  1. Cuéntaselo a alguien

    Cuéntaselo a un amigo cristiano, a un pastor o a nosotros. Nos encantaría alegrarnos contigo, orar por ti y ayudarte a dar tus próximos pasos.

  2. Lee la Biblia

    Empieza con el Evangelio de Juan, un capítulo al día. Pídele a Dios que te ayude a entenderlo, y busca lo que cada capítulo te muestra sobre Jesús.

  3. Ora cada día

    Orar es simplemente hablar con Dios. Ahora Él es tu Padre, y quiere que le hables de todo, grande o pequeño.

  4. Únete a una iglesia que enseñe la Biblia

    Seguir a Jesús nunca fue algo para hacer a solas. Busca una iglesia que enseñe fielmente la Biblia, e involúcrate (Hebreos 10:24-25).

  5. Bautízate

    El bautismo no te salva, pero es el primer paso de obediencia que Jesús pide a todo creyente (Mateo 28:19). Bajar al agua y salir de ella representa tu fe en su muerte, sepultura y resurrección (Romanos 6:4).

“Estas cosas he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna.”

1 Juan 5:13

Preguntas

Preguntas frecuentes sobre la salvación

¿Soy demasiado malo para ser perdonado?
No. Jesús vino a salvar a los pecadores, y el apóstol Pablo, que una vez persiguió a los cristianos, se llamó a sí mismo el primero de ellos (1 Timoteo 1:15). La cruz muestra que ningún pecado es demasiado grande para el sacrificio de Jesús, y la promesa de Dios es para todo el que lo invoca (Romanos 10:13). Lo que importa no es cuán malo sea tu pasado, sino cuán grande es tu Salvador.
¿No basta con ser una buena persona para ir al cielo?
Nadie es lo bastante bueno según la norma de Dios, que es la perfección (Romanos 3:23). Nuestras buenas obras no pueden borrar el mal que hemos hecho, así como pagar la compra del supermercado no anula una multa por exceso de velocidad. Por eso la salvación es “no por obras”, sino un regalo que se recibe por fe (Efesios 2:8-9). Las buenas obras son el fruto de la salvación, no su raíz.
¿No llevan todas las religiones a Dios?
Jesús dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida: nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6). Las demás religiones enseñan maneras de ganarse el favor de Dios; el evangelio dice que Jesús ya hizo la obra por nosotros. Solo Jesús murió por nuestros pecados y resucitó, y solo Él puede llevarnos a Dios (1 Pedro 3:18).
¿Puedo estar seguro de que soy salvo?
Sí. Dios quiere que sus hijos tengan seguridad: “Estas cosas he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna” (1 Juan 5:13). Tu seguridad descansa en lo que Jesús hizo, no en tus sentimientos, y Jesús prometió que nadie puede arrebatar a sus ovejas de su mano (Juan 10:28).
¿Y si todavía tengo preguntas?
No pasa nada; Dios recibe con gusto las preguntas sinceras. Sigue leyendo el Evangelio de Juan, habla con un pastor o un amigo cristiano que crea en la Biblia, o envíanos un mensaje. Con gusto conversaremos contigo, responderemos lo que podamos desde las Escrituras y oraremos por ti.
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