El otro día, mientras manejaba al trabajo en mi viejo Jeep rojo (a más de 60 millas por hora), vi el sol saliendo en el horizonte, me acordé de Dios y le di gracias por todo lo que me ha dado en esta vida, sobre todo después de haber escuchado al pastor en la radio diciéndome que lo hiciera.
Ahora bien, te aseguro que lo que acabo de contarte es la verdad; pero para algunas personas podría no ser lo bastante preciso. Me explico:
- Técnicamente, yo iba manejando mi viejo Jeep Liberty rojo, pero el color exacto es rojo vino, y el Jeep solo tiene 14 años.
- Además, no iba a algo más de 60 millas por hora, sino a 64.5 millas por hora.
- Es más, el sol no “sale en el horizonte”; se queda en su lugar; en realidad es la tierra la que se mueve, y solo parece que el sol se mueve.
- También, me habría sido imposible darle gracias a Dios por cada una de las pequeñas cosas que me ha dado; todavía estaría orando.
- Por último, para ser exactos, el pastor que estaba escuchando en la radio era Greg Laurie, y lo que dijo en realidad fue: “Tómate un tiempo hoy para darle gracias a Dios y estar agradecido por lo que ha hecho por ti”.
Sin embargo, ¿siempre se necesita esta clase de precisión para afirmar que algo es verdadero? Estos dos ejemplos ilustran cómo, dentro de la verdad, hay lugar para incluir en la Biblia aproximaciones, figuras retóricas, citas libres e incluso construcciones gramaticales y sintácticas inusuales o poco comunes. Esas afirmaciones siguen siendo inerrantes; es decir, son completamente verdaderas. Echemos un vistazo a la doctrina de la inerrancia.
La importancia de afirmar la inerrancia de la Biblia
Ahora podemos empezar a hablar de la doctrina de la inerrancia. Es una doctrina crucial que, si se niega, podría traer consecuencias serias. Estas son solo algunas razones por las que esta doctrina es importante para nosotros hoy:
- Si se niega la inerrancia, empezamos a preguntarnos si realmente podemos confiar en Dios en cualquier cosa que dice en la Biblia. (Si siquiera es posible que Dios mienta o diga falsedades, ¿cómo podemos confiar en Él en las cosas pequeñas? Y si no podemos confiar en Él en las cosas pequeñas, ¿cómo podemos confiar en Él en las grandes?).
- Si negamos la inerrancia, en esencia ponemos nuestra mente humana finita por encima de Dios mismo o de Su Palabra revelada. (Nos convertimos en árbitros y jueces de la verdad, incluidas las verdades que se encuentran en las Escrituras).
- Si se niega la inerrancia, podríamos pensar que podemos imitar a Dios y mentir intencionalmente en asuntos pequeños (porque si las Escrituras son inspiradas por Dios, pero la inerrancia no es verdadera, entonces parece que Dios nos habló falsamente a propósito en algunas de las doctrinas que enseña la Biblia; por lo tanto, si para Dios está bien hacer esto, mentir, ¿no sería aceptable que nosotros también lo hiciéramos cuando nos conviene?).
- Si negamos la inerrancia, entonces también tenemos que decir que la Biblia no solo se equivoca en los asuntos menores, sino también en algunas doctrinas importantes, incluso en lo que respecta a la salvación.
¿Qué es la inerrancia?
Cuando los teólogos afirman que la Biblia es inerrante, quieren decir, en esencia, que la Biblia es completamente verdadera en todo lo que asevera o afirma. Observa que esta definición no es tan rígida y estricta como “la Biblia es absolutamente perfecta en su estado actual y registra todas las verdades y solo verdades”. Nuestra definición deja lugar para las desviaciones lingüísticas y gramaticales comunes, las aproximaciones, las figuras retóricas e incluso el registro de afirmaciones falsas hechas por personas en la Biblia.
La inerrancia tiene que ver con lo que se afirma o asevera, no con lo que simplemente se relata. Por ejemplo, como mencioné antes, la Biblia registra afirmaciones falsas o incorrectas de varias personas. El hecho de que estas afirmaciones estén en la Biblia no las hace automáticamente verdaderas ni libres de error, pero podemos estar seguros de que se nos relatan de manera veraz y completa. Por ejemplo:
- En Génesis 3:4-5 dice: “Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; Mas sabe Dios que el día que comiereis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como dioses sabiendo el bien y el mal”. Claramente, las palabras del diablo no son verdaderas, aunque podemos estar seguros de que realmente dijo esas cosas (ya que están registradas en las Escrituras).
- Los amigos de Job, los peores consoladores de la historia, fueron reprendidos por Dios mismo después de lanzar afirmaciones y acusaciones falsas y engañosas contra Job. El Señor les dijo: “Mi ira se encendió contra ti y tus dos compañeros: porque no habéis hablado por mí lo recto, como mi siervo Job”. Claramente, la mayor parte de lo que dijeron era inútil y solo verdad a medias, así que cuando leas sus afirmaciones, tómalas con pinzas y compáralas con otros versículos de las Escrituras.
- En Juan 7:52, los líderes religiosos le dijeron a Nicodemo: “¿Eres tú también Galileo? Escudriña y ve que de Galilea nunca se levantó profeta”. Claramente estaban equivocados, porque el profeta Jonás era de la región de Galilea.
Así que, aunque podemos decir que cada afirmación y cada hecho registrados en la Biblia realmente sucedieron, no todo lo que la Biblia registra es, en sí mismo, una afirmación verdadera. Pero déjame añadir algo más: Lo que la Biblia dice que es verdadero, es verdadero; y lo que la Biblia dice que es falso, es falso. Millard Erickson afirma que “nuestra doctrina de la inerrancia sostiene simplemente que todas las afirmaciones que la Biblia hace son completamente veraces cuando se interpretan correctamente según su significado en su contexto cultural y el propósito para el que fueron escritas”.
El diccionario define inerrante como “la ausencia de error; estar libre de error”. Pero la definición teológica y la doctrina de la inerrancia afirman que: las Escrituras, en los manuscritos originales, no afirman nada que sea contrario a los hechos; en otras palabras, la Biblia es completamente verdadera en todo lo que asevera o afirma. Observa que esto afirma que solo los manuscritos originales de la Biblia (llamados autógrafos) son inerrantes, no sus copias. Pero hablaremos de ese asunto más adelante.
Otras definiciones
Definamos también algunos otros términos. Recuerda que inspirado significa “exhalado por Dios”, y si algo es exhalado por Dios, debe ser infalible, otro término que conviene conocer. La infalibilidad a veces se confunde con la inerrancia; a veces los términos se usan como sinónimos, aunque debería hacerse una distinción. Se dice que algo es infalible si no es falible (no está expuesto a ser erróneo o falso); pero en términos teológicos, la infalibilidad también denota algo o a alguien que es absolutamente digno de confianza o seguro y que, por lo tanto, tiene autoridad divina. La Biblia es infalible, ante todo, y de esta infalibilidad fluye su inerrancia… no al revés.
Considera esto: teológicamente hablando, algo puede ser inerrante, pero no infalible. Una guía telefónica o un índice pueden estar perfectamente escritos y editados, sin ningún error (inerrantes), pero eso no los hace infalibles, es decir, con autoridad divina. En cambio, lo que es infalible debe ser también inerrante, porque algo que es completamente digno de confianza y tiene autoridad divina también debe estar libre de error. Y eso es lo que es la Biblia. Otro término en el que debemos pensar es error. ¿Qué es un error? Según el diccionario, es una desviación de la exactitud o de lo correcto; una equivocación, ya sea en la acción o en el habla. Podemos quedarnos con esta definición por ahora.
¿Enseña la Biblia la inerrancia?
La primera pregunta que deberíamos habernos hecho hoy es: “¿Enseña la Biblia que es inerrante?”. Naturalmente, alguien podría notar rápidamente que la Biblia nunca usa la palabra “inerrante”. Pero la Biblia tampoco menciona nunca las palabras Trinidad, Encarnación, el Arrebatamiento, monoteísmo y muchas otras. Por lo tanto, la mera ausencia del término teológico en la Biblia no significa que la doctrina o la enseñanza no se encuentre en las Escrituras.
Entonces, ¿se enseña esta doctrina de manera explícita y clara en las Escrituras? La respuesta corta… no. Pero esto depende de nuestra definición de “explícito” o “claro”. Si por claro queremos preguntar si la Biblia tiene textos de prueba que digan directamente, palabra por palabra, “la Biblia es inerrante”, así como algunos quieren que Jesús hubiera dicho “Yo soy Yahveh”, entonces no, no hay tales versículos. Pero ese es un criterio demasiado estrecho para establecer una doctrina que, por lo demás, se enseña con una claridad evidente en las Escrituras.
Entonces, ¿cómo llegaron los primeros cristianos a la conclusión de que la Biblia es inerrante? Llegaron a ella por medio de una lectura e interpretación cuidadosas, y por medio de la lógica. A continuación está el argumento lógico a favor de la inerrancia de las Escrituras:
- La Biblia es la Palabra de Dios (es inspirada por Dios, es profética, tiene autoridad divina, es lo que Dios dice, se la llama la “Palabra de Dios”).
- Dios no puede errar (Dios es perfecto, está por encima del ser más grande que se pueda concebir; Dios no puede mentir, Hebreos 6:18, Juan 14:6; Dios no puede cometer errores, etc.).
- Por lo tanto, la Biblia no puede errar (para negar esta conclusión, tendríamos que negar las dos primeras premisas, lo cual parece absurdo).
Pero más allá de la lógica, aquí hay algunos versículos sobre los cuales meditar en cuanto a la inerrancia de la Biblia. En otras palabras, estos versículos dentro de la Biblia misma implican que las Escrituras son inerrantes:
-
“Las palabras de Jehová, palabras limpias; plata refinada en horno de tierra, purificada siete veces”. – Salmos 12:6
Implicación: algo que es limpio y puro debe estar libre de manchas, imperfecciones o errores. -
“Para siempre, oh Jehová, permanece tu palabra en los cielos”. – Salmos 119:89
Implicación: algo que dura para siempre debe ser perfecto. -
“Toda palabra de Dios es limpia; es escudo a los que en él esperan”. – Proverbios 30:5
Implicación: para que cada una de las palabras de Dios sea limpia y digna de confianza, debe ser perfecta; la Biblia es la Palabra de Dios; por lo tanto, también debe ser perfecta. -
“El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán”. – Mateo 24:35
Implicación: de nuevo, para que algo dure para siempre, debe ser perfecto. -
“Santifícalos en tu verdad: tu palabra es verdad”. – Juan 17:17
Implicación: las palabras de Dios son la esencia misma de la verdad, no de la falsedad. -
“La ley de Jehová es perfecta, que vuelve el alma: el testimonio de Jehová, fiel, que hace sabio al pequeño. Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón: el precepto de Jehová, puro, que alumbra los ojos”. – Salmos 19:7-8
Las traducciones de la Biblia y la inerrancia
Si recuerdas, cuando estábamos definiendo la doctrina de la inerrancia, dije que la inerrancia se afirma de los primeros manuscritos originales de la Biblia (llamados autógrafos), no de las copias. Además, solo los primeros autógrafos originales fueron inspirados, y ninguno de ellos existe hoy. ¿Nos presenta esto, entonces, un problema serio? Creo que no. Verás, aunque es cierto que no poseemos los manuscritos originales, no es cierto que no poseamos el texto original. Eso podría parecer algo ilógico, porque el texto original se escribió en los manuscritos originales, pero sígueme.
Poseemos el texto original en copias bien conservadas de los originales. De hecho, con los más de 10 000 manuscritos del Antiguo Testamento y 25 000 manuscritos del Nuevo Testamento (5800 de ellos en griego), además de 50 000 fragmentos existentes, tenemos todo o casi todo el texto original, y los críticos textuales y los eruditos han podido reconstruir el texto original con más del 99 % de exactitud.
El teólogo Wayne Grudem afirma que “para la mayoría de los fines prácticos, entonces, los textos académicos publicados actualmente del Antiguo Testamento hebreo y del Nuevo Testamento griego son iguales a los manuscritos originales. Así, cuando decimos que los manuscritos originales eran inerrantes, también estamos dando a entender que más del 99 % de las palabras de nuestros manuscritos actuales también son inerrantes, porque son copias exactas de los originales”.
Además, la clase de errores (llamados variantes) presentes en estas copias pueden, en su mayor parte, ser hallados, conciliados y corregidos o eliminados (según lo dicte la evidencia). Los críticos textuales han dedicado su vida a analizar y perfeccionar el aparato actual (el texto crítico de la Biblia compilado por eruditos bíblicos y lingüistas, entre los que destacan: los Rollos del mar Muerto, The United Bible Societies’ Greek New Testament y el Nestle-Aland Novum Testamentum Graece).
La verdad es clara
Ahora bien, solo porque creamos que hoy tenemos el 99 % del texto original, eso no significa que no tengamos el 100 % de la verdad. En otras palabras, hay una diferencia entre el texto y la verdad del texto. Por ejemplo, considera estas afirmaciones indicativas:
¡H#S GAN4DO 10 MILLONES DE DÓLARES!
(Más del 7 % con errores)
NO IVAS CONDUSIENDO AL VELOSIDÁ DE LÍMTE
(Más del 13 % con errores)
Aunque hay errores de ortografía, caracteres extraños, letras que faltan y palabras en desorden, todos pudieron interpretar el 100 % de esas afirmaciones; y no solo eso, pudieron recibir o aceptar las verdades de esas afirmaciones (si fueran, por supuesto, realmente verdaderas). Eso es lo que han hecho los críticos textuales al desarrollar los manuscritos a partir de los cuales se traducen la mayoría de nuestras Biblias. Algo más que debemos tener presente es que Dios preservará Su Palabra:
“Las palabras de Jehová, palabras limpias;
plata refinada en horno de tierra,
purificada siete veces.
Tú, Jehová, los guardarás;
guárdalos para siempre de aquesta generación”. – Salmos 12:6-7








