En lo que respecta al cristianismo, uno de los aspectos más desconcertantes y que más dudas genera en muchas personas es el título de Jesús como “Hijo de Dios”. Los títulos “Hijo de Dios” e “Hijo del Hombre” pueden usarse para establecer la deidad y la humanidad de Jesús, y deberían estudiarse a fondo. Pero, como sugiere el título de este artículo, ¿qué significa decir que Jesús es el Hijo de Dios, y por qué importa? ¿Por qué la Biblia también llama a otras personas “hijos de Dios”? Y ¿cómo puede Jesús ser el Hijo de Dios y, al mismo tiempo, ser Dios? Es crucial que todos los cristianos entiendan esto, especialmente al defender el cristianismo ante los incrédulos.
Los diversos usos de “hijos de Dios”
Para entender por qué a Jesús se le llama el Hijo de Dios, primero debemos entender cómo se usa esa frase a lo largo de la Biblia. La expresión “hijo(s) de Dios” aparece en muchos contextos y situaciones distintas, y puede aplicarse a diversas personas o grupos de personas. A veces “hijo(s) de Dios” se refiere a:
- La nación de Israel (Éxodo 4:22-23)
- Los ángeles (Job 1:6)
- Los creyentes que reflejan la voluntad y el carácter de Dios (Mateo 5:9; Lucas 6:35; 1 Juan 3:9-10; Romanos 8:14)
- Los creyentes en general (Gálatas 3:26, 4:7; Juan 1:12)
- El Rey reinante de la línea de David, es decir, Jesús (Salmos 2:7)
Muchas personas creen que la frase “hijo de Dios” se refiere solo a Jesús. Pero una lectura rápida de estos versículos revelará que la frase “hijo(s) de Dios” no es exclusiva de Cristo. Entonces, ¿qué tiene de especial que a Jesús se le llame el “Hijo de Dios” si a muchos otros se les llama igual? Para responder esa pregunta, primero debemos ver cómo se usan las palabras “hijo de” a lo largo de la Biblia.
Los diversos significados de “hijo de ___”
Además de examinar la frase completa y cómo se usa en las Escrituras (como hicimos arriba), también es importante examinar cómo se usan las palabras “hijo de”. Basta decir que “hijo” siempre implica algún tipo de relación o vínculo, y conocer el sentido (o los sentidos) en que se le aplica a Jesús el título de “hijo” aclarará la frase completa en cuestión. Hay tres significados predominantes de las palabras “hijo de” en las Escrituras:
1.) Descendencia literal
Las palabras “hijo de”, en su sentido literal, significan simplemente el descendiente varón físico, o el hijo, de alguien. Sin embargo, Jesús ciertamente no puede ser el descendiente literal de Dios, ¡porque creemos que Él es Dios! Además, decir que Jesús es el Hijo literal y físico de Dios es problemático porque lo presenta como un ser creado, y no lo es. Aunque sí podemos decir que Jesús es hijo de María en sentido literal (por lo menos en cuanto a Su naturaleza humana, concebida por el Espíritu Santo), debemos rechazar la idea de que sea el Hijo de Dios en un sentido literal y físico. Así que debe haber otro significado de “hijo” en juego en la frase “Hijo de Dios”.
2.) Identidad familiar
Otra manera en que se usan las palabras “hijo de” en la Biblia es en su sentido de identidad familiar. En el mundo antiguo había una comprensión más profunda de la identidad de una persona dentro de la familia que la que hay hoy en nuestra cultura. En un sentido muy real, tu familia, y especialmente tu padre, determinaba tu identidad y tu posición social en la sociedad.
En otras palabras, en aquel entonces, si tu padre era agricultor, tú eras agricultor; si tu padre era carpintero, tú eras carpintero; y si tu padre era comerciante, tú también eras comerciante, etc. Aunque esto no ocurría el 100 % de las veces, en la mayoría de los casos el oficio de tu padre determinaba el tuyo, especialmente si eras el primogénito de la familia.
Es por este factor de identidad que la Biblia puede referirse a los sacerdotes como “hijos de Aarón” (porque Aarón era sacerdote, el “padre” de los que vinieron después de él); a los músicos como “hijos de Asaf” (porque Asaf era músico, el “padre” de los que vinieron después de él); y a los profetas como “hijos de los profetas”. Esta identidad familiar a veces estaba estrechamente ligada a una genealogía real; algunas personas eran descendientes reales del sacerdote Aarón o del músico Asaf.
En un sentido metafórico, decir que una persona era “hijo de” alguien la vinculaba con cierta característica, personalidad o naturaleza. Por ejemplo, a Jacobo y a Juan, que probablemente eran muy extrovertidos y de carácter fuerte, se les llamó “Hijos del trueno” (Marcos 3:17). Por lo tanto, al aplicarse a Jesús, se dice en primer lugar que Él es el “Hijo de Dios” porque tiene la naturaleza divina de Dios; por lo tanto, Él es Dios. Por eso los judíos procuraban matarlo por una supuesta blasfemia: Él afirmaba ser el Hijo de Dios y, por lo tanto, de Su misma naturaleza (Juan 19:7).
3.) Identidad de carácter
La tercera manera en que se usan las palabras “hijo de” en las Escrituras es en su sentido de identidad de carácter. La Biblia está llena de expresiones como: “los hijos de Belial” (1 Samuel 2:12), “los hijos del diablo” (1 Juan 3:10), “el hijo de perdición” (Juan 17:12), “hijos de Abraham” (Gálatas 3:7), etc. En este sentido, se dice que alguien es “hijo de” alguien si sigue sus pasos, imita sus acciones y/o continúa y cumple la vida y el propósito del “padre”.
El pasaje que mejor ilustra este sentido de identidad de carácter de las palabras “hijo de” se encuentra en Juan 8. Aunque la frase exacta “hijo de” no aparece en estos versículos, sí aparece su equivalente. Aquí Jesús les habla a los fariseos acerca de que Él es “la luz del mundo” (Juan 8:12), y de que viene del Padre y hace la voluntad de Su Padre (Juan 8:18, 26, 29). Los judíos se ofenden por Su insinuación de que son esclavos y de que solo Él, el Hijo, puede hacerlos libres (Juan 8:36).
Entonces Jesús realmente provoca a los judíos al decirles, en efecto, que no son hijos de Abraham (en sentido metafórico, aunque quizás lo fueran en sentido literal). Jesús les dice: “Si fuerais hijos de Abraham, las obras de Abraham haríais”, y luego los golpea con esto: “Si vuestro padre fuera Dios, ciertamente me amaríais: porque yo de Dios he salido, y he venido; que no he venido de mí mismo, mas él me envió”. Así que, según Jesús, no son “hijos de” Abraham ni de Dios.
Y luego Jesús les da la dura verdad: “Vosotros de vuestro padre el diablo sois, y los deseos de vuestro padre queréis cumplir. El, homicida ha sido desde el principio, y no permaneció en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira”. Básicamente, Jesús les dijo a los judíos que todos ellos eran hijos del diablo, porque estaban haciendo las obras del diablo: mentir y matar.
Jesús hace las obras de Dios
Con todo este trasfondo, entonces, es fácil ver por qué a Jesús se le llama el “Hijo de Dios”: Jesús hizo las obras del Padre y compartía Su naturaleza divina. Por lo tanto, para reforzar aún más este punto, veamos algunas de las obras que Jesús hizo y que solo podían corresponderle a Dios, Yahweh:
- Jesús resucita a los muertos (Juan 5:21)
- Jesús es el juez final de todos (Mateo 25)
- Jesús perdona pecados (Marcos 2:2-12)
Conclusión
En resumen, el hecho de que a Jesús se le llame el Hijo de Dios no significa que sea creado ni que sea de alguna manera el descendiente físico de Dios Padre. Se dice que Jesús es el Hijo de Dios porque comparte la misma naturaleza que el Padre y porque hace las obras del Padre, formando así una relación eterna y divina dentro de la Trinidad. Eso es lo que tiene de especial que a Jesús, el Cristo, se le llame el Hijo de Dios: Él refleja perfectamente a Dios.
Como explica el Dr. David Wood en su video: “Dentro de la única naturaleza o esencia de Dios, la Persona del Hijo está eternamente con la Persona del Padre. Así que podemos hablar de que Jesús es el ‘Hijo de Dios’ porque está dentro de la Trinidad (es el Hijo del Padre), pero es Dios porque tiene la misma esencia divina que el Padre”. Aunque este hecho pueda ser difícil de comprender, no es ilógico.
Jesús también ejemplifica, en grado sumo, todas las maneras en que se usa la expresión “hijo de Dios” en la Biblia. Él es el ser espiritual más elevado (el Verbo); es el ser humano más grande y refleja perfectamente la voluntad y el carácter de Dios; es el Rey eterno y más grande de la línea de David; y Él, como Mesías y simiente de Abraham, representa a todo Israel. En resumen, Jesús es el “Hijo de Dios” dentro de la Trinidad y en un sentido metafórico por las razones mencionadas arriba; sin embargo, es Yahweh, Dios, en un sentido muy literal. ¡Alabado sea por siempre!








