La verdad en citas, un nuevo tipo de artículo en Truth Informed, busca transmitir verdades por medio de dichos o citas breves pero sustanciosos de diversos autores. Nos esforzaremos por encontrar y seleccionar las mejores citas, de todo el espectro teológico, que sin duda profundizarán tu caminar espiritual con el Señor. En esta publicación te presentamos citas del ya fallecido A. W. Tozer.
A. W. Tozer
A. W. Tozer (1897-1963), pastor y autor cristiano estadounidense, sirvió en el ministerio durante 44 años y fue autodidacta debido a su situación económica; en 1950 recibió un doctorado honoris causa en Letras del Wheaton College. Los libros más famosos de Tozer son The Pursuit of God y Knowledge of The Holy, pero las siguientes citas están tomadas de su libro, igual de influyente, Whatever Happened To Worship? De verdad recomendaríamos este libro a cualquiera. Para leer más sobre su vida, haz clic aquí.

“Ciertamente es verdad que en nuestras iglesias de hoy casi no falta nada, excepto lo más importante. Nos falta la ofrenda genuina y sagrada de nosotros mismos y de nuestra adoración al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo”.
“Dios nunca ha necesitado realmente a ninguno de nosotros, ni a uno solo. Pero fingimos que sí, y hacemos un gran alboroto cuando alguien acepta ‘trabajar para el Señor’… no deberíamos preocuparnos por trabajar para Dios hasta que hayamos aprendido el deleite de adorarlo”.
“Quisiera advertir a quienes son cultos, callados, dueños de sí mismos, serenos y refinados, que si se sienten incómodos en la iglesia cuando algún cristiano feliz dice ‘¡Amén!’, puede que en realidad necesiten algo de iluminación espiritual. Los santos de Dios que adoran en el cuerpo de Cristo a menudo han sido un poquito ruidosos”.
“El hombre o la mujer que dice ‘Supongo que en realidad no sé mucho acerca de Dios’ debería entonces ser lo bastante honesto para hacer una confesión paralela y necesaria: ‘Supongo que en realidad no sé mucho acerca de la adoración’”.
“Puede decirse de nosotros, como seres humanos, que tratamos de parecernos a nuestro Dios. Si lo concebimos como severo, exigente y duro, ¡así seremos nosotros!”
“Un verdadero temor de Dios es algo hermoso, porque es adoración, es amor, es veneración. Es una elevada felicidad moral porque Dios es”.
“Dios todavía desea adoración, pero debemos aprender que no podemos salirnos con la nuestra y adorar a Dios como nos plazca… Hay ciertas clases de adoración que Dios no aceptará, aunque estén dirigidas a Él y tengan la intención de ofrecérsele”.
“Es imposible que cualquiera de nosotros adore a Dios sin la impartición del Espíritu Santo. Es la obra del Espíritu de Dios en nosotros la que nos capacita para adorar a Dios de manera aceptable por medio de aquella persona a quien llamamos Jesucristo, que es Dios mismo”.
“La adoración debe ser por el Espíritu Santo y en verdad. No podemos adorar solo en espíritu, porque el espíritu sin la verdad es impotente. No podemos adorar solo en verdad, porque eso sería teología sin fuego. ¡La adoración debe ser en espíritu y en verdad!”
“Adorar al Dios de amor es la razón entera de la existencia del hombre. Para eso nacemos, y para eso nacemos de nuevo de lo alto. Para eso fuimos creados, y para eso hemos sido recreados. Para eso hubo un génesis al principio, y para eso hay un regénesis, llamado regeneración”.
“La persona más sabia del mundo es la que más sabe acerca de Dios. El único sabio verdadero digno de ese nombre es el que comprende que la respuesta a la creación, a la vida y a la eternidad es una respuesta teológica, no una respuesta científica”.
“Gran parte de nuestro problema para mantener la comunión con un Dios santo es que muchos cristianos se arrepienten solo de lo que hacen, en lugar de arrepentirse de lo que son”.
“Hay quienes pretenden saberlo todo acerca de Dios, quienes pretenden poder explicarlo todo acerca de Dios, de Su creación, de Sus pensamientos y de Sus juicios. Se han unido a las filas de los racionalistas evangélicos. Terminan quitándole el misterio a la vida y el misterio a la adoración. Y cuando han hecho eso, también han sacado a Dios”.
“Aun en nuestros círculos cristianos somos propensos a depender de técnicas y métodos en la obra que Cristo nos ha encomendado. Sin una dependencia completa del Espíritu Santo, lo único que podemos hacer es fracasar. Si se nos ha hecho creer equivocadamente que podemos hacer la obra de Cristo nosotros mismos, nunca se hará”.
“Hay quienes me han dicho de manera muy dogmática que nunca permitirán que el ‘sentimiento’ tenga parte alguna en su vida y experiencia espiritual. Yo les respondo: ‘¡Qué lástima por ustedes!’… ¡adorar es sentir en el corazón!”
Citando a Bernardo de Claraval: “Solo es duro el corazón que no sabe que es duro. Solo está endurecido el que no sabe que está endurecido. Cuando nos preocupa nuestra frialdad, es por el anhelo que Dios ha puesto allí. Dios no nos ha rechazado”.
“Ninguna persona que haya encontrado las bendiciones de la pureza y el gozo en el Espíritu Santo puede ser derrotada jamás. Ninguna iglesia que haya descubierto el deleite y la satisfacción de una adoración llena de devoción, que brota espontáneamente del amor y la obediencia a Dios, puede perecer jamás”.
“El lunes, mientras realizamos nuestros distintos deberes y tareas, ¿somos conscientes de la presencia de Dios? El Señor todavía desea estar en Su santo templo, dondequiera que estemos. Él quiere el amor, el deleite y la adoración continuos de Sus hijos, dondequiera que trabajemos… Si no conoces la presencia de Dios en tu oficina, en tu fábrica, en tu hogar, entonces Dios no está en la iglesia cuando asistes”.
“No puedo ofrecer una adoración que agrade del todo a Dios si sé que estoy albergando en mi vida elementos que le desagradan. No puedo adorar a Dios de verdad y con gozo el domingo y no adorarlo el lunes. No puedo adorar a Dios con un canto alegre el domingo y luego, a sabiendas, desagradarle en mis negocios el lunes y el martes”.
“El corazón que conoce a Dios puede encontrar a Dios en cualquier parte… una persona llena del Espíritu de Dios, una persona que ha tenido un encuentro vivo con Dios, puede conocer el gozo de adorarlo, ya sea en los silencios de la vida o en las tormentas de la vida”.








