En la parte 1 de “Qué buscar en una canción de adoración”, hablamos del regalo de la música que Dios nos ha dado a los seres humanos para Dios. La música es una parte sumamente importante de nuestra vida, y cada una de las culturas de esta tierra tiene algún tipo de música que ayuda a definirla. No podemos escapar de la música, ¡y eso es algo bueno! Dios espera que usemos la música para Su gloria, y estos artículos son un intento de ayudarte a discernir cuál es la mejor manera de hacerlo, ofreciéndote pautas útiles para seleccionar música para la adoración.
En la parte 1 establecimos que hay una diferencia entre la música para escuchar y la música para adorar a Dios. Poder discernir qué tipo de música es la mejor para adorarlo es de suma importancia, ya que muchas personas eligen adorar a Dios en su vida por medio de la música. Algunos incluso equiparan la música con la adoración, aunque esa es una creencia poco informada, porque hay muchas maneras de adorar a Dios. De cualquier modo, la música que se usa para adorar a Dios debería mostrar ciertas cualidades, algunas de las cuales no siempre están presentes en la música para escuchar.
Hasta ahora, los criterios establecidos para seleccionar una canción para la adoración, especialmente en un contexto congregacional de alabanza y adoración, son: 1.) Las canciones de adoración deben cantarse a Dios; 2.) Las canciones de adoración deben tratar acerca de Dios; y 3.) Las canciones de adoración deben exhortar a otros a alabar y adorar a Dios. A continuación presento algunas características y cualidades más que deberían estar presentes en las canciones que usamos para adorar a nuestro Dios.
4.) Las canciones de adoración deben exaltar a Cristo
No fue un accidente que Dios enviara a Su Hijo a la tierra para morir por nuestros pecados y resucitar. No fue un accidente que procediera del linaje de David, un rey. No fue un accidente que Pablo dijera: “Por lo cual Dios también le ensalzó a lo sumo, y dióle un nombre que es sobre todo nombre; para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y de los que en la tierra, y de los que debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, a la gloria de Dios Padre” (Filipenses 2:9-11).
Jesús debe ser exaltado; Jesús debe ser adorado… ¡porque Jesús es Dios! Por lo tanto, las canciones que usamos para la adoración deberían exaltar el nombre de Jesús. Las canciones de alabanza y adoración deberían hablar del amor, la obra y la posición de Jesús, el Príncipe de Paz. Jesús hizo posible que tengamos una relación personal con el Dios del universo, con nuestro Creador, así que nuestras canciones deberían ensalzar Su nombre siempre que sea posible. El evangelio de Jesucristo debería estar presente de una u otra forma en nuestros servicios de adoración, incluso en la música.
5.) Las canciones de adoración deben ser teológicamente sólidas
Aquí es donde las cosas se ponen interesantes. Teología: el estudio de Dios. Te des cuenta o no, todo cristiano es teólogo; tú eres teólogo. Por lo tanto, las personas son buenos teólogos o malos teólogos. Cuando los malos teólogos escriben música, adivina qué obtenemos: mala música “cristiana”. Debemos prestar atención a la teología que se enseña por medio de la música que escuchamos y, más aún, de la que usamos en los servicios de nuestra iglesia. No puedo exagerar la importancia de este punto.
Fue el filósofo Platón quien dijo: “Dame las canciones de una nación, y no importa quién escriba sus leyes”. Podríamos adaptar esa observación de Platón para imaginar lo que Satanás podría decir: “Dame las canciones de la Iglesia, y no importa quién escribió la Ley (es decir, la Biblia)”. Si crees que Satanás no usaría la música (y, sí, incluso la música “cristiana”) para confundir teológicamente a los cristianos, piénsalo de nuevo. Satanás sabe lo poderosa que es la música, y si puede usarla en contra de Dios y de nosotros, lo hará.
La única manera de poder discernir si la música de alabanza y adoración es teológicamente sólida es conocer tu Biblia. Sencillamente no hay otra forma. A menos que sepas que tu pastor y tu líder de alabanza revisan todas las canciones que se usan en los servicios de adoración (suponiendo que ellos mismos sean teológicamente sólidos), tú debes examinar las canciones que se están usando… por tu bien y el de tu familia. Recuerda que la música fue fundamental en la expansión de la Reforma: ¡a la gente se le enseñaba la Palabra de Dios por medio de la música! ¿Qué te está enseñando la música de tu iglesia?
6.) Las canciones de adoración deben mostrar cierta reverencia
Reverencia. ¿Qué significa? Según el diccionario, reverencia significa: profundo respeto hacia alguien o algo. ¿La música que se usa en el servicio de tu iglesia muestra reverencia hacia Dios, o suena demasiado parecida a la música mundana e irreverente que se escucha en la radio secular? Ahora bien, ¿estoy diciendo que la música tiene un aspecto moral? En cierto sentido, sí, aunque muchos no estarían de acuerdo y afirmarían que la música es amoral; es decir, que la música no es ni buena ni mala. No estoy completamente convencido de ninguna de las dos posturas, pero me inclino a pensar que la música tiene al menos algún aspecto moral.
Si consideramos la música como un arte y, por lo tanto, como un vehículo por medio del cual los seres humanos se expresan, entonces puedo plantear algunas preguntas que deberían hacerte pensar. Toma como ejemplo el baile, otra forma de arte: ¿Hay ciertos tipos de baile que son impíos o irreverentes? ¿Hay ciertas expresiones por medio del movimiento que no son “buenas”? Seguramente puedes reconocer que ciertos movimientos son provocativos o sensuales y que probablemente un pueblo santo no debería usarlos en un contexto de iglesia (algunos movimientos es mejor hacerlos en privado). Por lo tanto, creo que sí hay ciertos estilos musicales que tampoco deberían usarse en la iglesia, al menos no para adorar al Señor.
Ciertamente, creo que a Dios no le interesa tanto el estilo de la música como el contenido de su letra, pero aun así debemos tener cuidado con qué estilos musicales están representados en nuestros servicios de adoración, aunque solo sea por las asociaciones culturales ligadas a ese estilo en particular (por ejemplo: rap, hip-hop, heavy metal, reguetón). ¡Me cuesta creer que los ángeles en el cielo estén cantando y bailando para Dios al estilo del reguetón, que en nuestra sociedad se asocia con la lascivia! Y no creo que vayamos a estar “dándolo todo” en la pista de baile del cielo mientras le cantamos al Señor.
Ciertamente, Dios puede redimir para Sí un estilo musical popular (como lo hace y lo hará con todas las cosas), de modo que una cultura no tenga que buscar en otro lado música buena (y por “buena” quiero decir de buen gusto y agradable) para usar en la iglesia. Pero incluso dentro de cada cultura, hay diversos estilos de música que se prestan mejor que otros para adorar a Dios. Y es cierto que, para una cultura, cierto estilo musical puede no tener las asociaciones negativas que tiene para otra, así que se permite cierto grado de discernimiento y libertad; pero en cada caso hay que tomar una decisión veraz e informada.
Reflexiones
El punto es que, al seleccionar canciones para alabar y adorar al Señor en la iglesia (e incluso en casa), debemos buscar y usar canciones que exalten a Cristo, que sean teológicamente fieles y que demuestren reverencia hacia Dios por medio de su letra y su estilo, junto con todas las demás cualidades mencionadas en la parte 1. Muchos estilos de canciones no hacen más que distraer al pueblo de Dios; y muchas canciones le quitan a quien participa y a quien escucha su sentido de asombro y respeto hacia Dios… incluso de manera inconsciente.
Si te encuentras preguntándote a quién le acabas de cantar una canción en la iglesia, o de qué se trataba siquiera cierta canción, o si Jesús fue exaltado; y si te sientes confundido acerca de lo que una canción enseñó o dio a entender, o tienes pensamientos negativos por la asociación cultural de un estilo musical, considera cómo hacer que tus inquietudes lleguen al liderazgo de tu iglesia. Si, al escuchar cierto estilo de música, te encuentras con ganas de moverte o bailar de maneras irreverentes, y eso te hace pecar, “córtalo” de tu vida… “échalo” de entre ustedes.
Que tu visión de la alabanza y la adoración cambie para bien, y que seas más consciente de la presencia de Dios en tu vida mientras procuras adorarlo en espíritu y en verdad. ¡Cantad a Jehová canción nueva! Sea Su nombre alabado por siempre. Amén.








