Pocas cosas son tan importantes para tu desarrollo espiritual como saber leer y escuchar con discernimiento. Una persona con verdadero discernimiento espiritual puede leer y escuchar una enseñanza y desarmar sus argumentos, detectar los errores y recordar las Escrituras para refutar las afirmaciones falsas del maestro (ya sea un maestro de escuela dominical, un apologista, un evangelista, un anciano, un pastor, etc.).
Todos cometemos errores al enseñar, pero el propósito de este artículo (y de TruthInformed) es equiparte para que notes, desenmascares y corrijas las enseñanzas que van más allá de simples errores o falta de conocimiento y entran en la siniestra realidad de engañar intencionalmente a oyentes desprevenidos. Este artículo complementa nuestro artículo «Cómo discernir a los falsos maestros», pero se enfocará más en los pasos prácticos que puedes dar para detectar las mentiras y defender la verdad.
¡Sé como los de Berea!
Debes tener la misma mentalidad que los de Berea, mencionados en Hechos 17:10-12. De estas personas de Berea se dice: «fueron éstos más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras, si estas cosas eran así» (cursivas añadidas). Estas personas no se limitaron a creerles a Pablo o a Silas lo que decían acerca de Jesús, el Mesías. No, ellos mismos escudriñaron y estudiaron las Escrituras para comprobar las enseñanzas del apóstol. Tú también debes hacer lo mismo, incluso con las enseñanzas que presentamos nosotros en TruthInformed (nosotros también cometemos errores).
Por lo tanto, el discernimiento espiritual empieza por conocer bien tu Biblia. Así como el perito forense en billetes falsos puede distinguir un billete falso porque tiene un conocimiento profundo y práctico de un billete legítimo, no puedes saber cómo detectar enseñanzas falsas sin leer y estudiar la Biblia con seriedad y guardarla en tu corazón. Por supuesto, cuentas además con la guía del Espíritu Santo, que te enseña mientras lees Su Palabra. Y recuerda: las Escrituras son la medida y la máxima autoridad de cualquier enseñanza acerca de ellas, y conocer tu Biblia lo mejor que puedas será tu mejor recurso para discernir correctamente las enseñanzas falsas y refutarlas.
Tácticas comunes que se usan para engañar
Hay algunas tácticas comunes que los falsos maestros utilizan para manipular o engañar a sus oyentes desprevenidos; y sí, a veces Satanás está detrás de sus artimañas. A continuación hay una lista de sus estrategias; algunos métodos son más evidentes que otros. Es buena idea memorizarlos todos para que sepas qué buscar cuando leas o escuches una enseñanza en particular.
- Usar principalmente textos del Antiguo o del Nuevo Testamento: Los falsos maestros saben que algunas partes del Antiguo Testamento son difíciles de entender y requieren mucho estudio, así que usan eso a su favor al torcer las Escrituras. Desconfía de cualquier maestro que use principalmente versículos del A.T. para probar su punto, pero también de cualquiera que use solo pasajes del Nuevo Testamento.
- Usar versículos fuera de contexto: Cuando alguien prueba su punto con un solo versículo sin examinar el contexto de ese versículo, ¡ten cuidado! Claro, algunos versículos sí enseñan una verdad universal y, por lo tanto, se pueden usar de manera aislada; pero si un maestro convierte esta práctica en un hábito, hay motivo de preocupación. Vuelve atrás y lee cada versículo presentado en todo su contexto, y determina si las enseñanzas del orador son sanas.
- Usar versículos oscuros: Si un maestro usa uno o varios versículos oscuros o poco claros para probar su punto y enseñar una doctrina que no se enseña en ninguna otra parte de la Biblia, lo más probable es que esté equivocado. Las doctrinas deben desarrollarse con el peso de versículos claros, fáciles de entender para la mayoría de las personas. Desde luego, esto no siempre es posible, pero en la mayoría de los casos las doctrinas principales de la fe están respaldadas por pasajes claros de la Biblia. ¡Consulta primero esos pasajes claros!
- Prescribir lo descriptivo: La Biblia está llena de versículos que prescriben (ordenan) algo que debemos hacer o no hacer. Pero también tiene muchos pasajes que simplemente describen cosas, que pueden o no estar destinadas a que las sigamos (como las leyes ceremoniales del A.T. o el diezmo). Cuando los falsos maestros usan versículos descriptivos para ordenarles a otros que hagan algo, ¡muchas cosas pueden salir mal! Asegúrate de que lo que te dicen que Dios te ha ordenado hacer sea realmente un mandato de Él, y no el intento de alguien de esclavizarte o hacerte tropezar.
- Describir lo prescriptivo: A la inversa, gran parte de la Biblia está llena de pasajes que describen algo (como Génesis o el libro de Hechos). Pero muchos versículos sí son mandatos que debemos seguir, y deberíamos prestarles mucha atención. Cuando un falso maestro le resta importancia a un versículo prescriptivo que ordena algo y simplemente lo describe sin exhortarte a hacer lo que dice, te está dando una versión fácil y diluida del cristianismo que puede hacer que te vuelvas complaciente e ineficaz en el Reino de Dios.
- Cambiar las definiciones: Algunos maestros se aprovechan de la confusión de sus oyentes haciendo extensos estudios de palabras y cambiando definiciones a diestra y siniestra, sin tener en cuenta la mejor definición (o la más plausible) que concuerda con el contexto del texto. Los estudios de palabras pueden ser muy beneficiosos para sacar a la luz diversos matices de un pasaje…, pero solo cuando se hacen correctamente y sin la intención de torcer las Escrituras.
- Confiar en los eruditos: Cuando oyes a un maestro apelar constantemente a otros maestros y eruditos (por lo general de la misma corriente teológica) y apoyarse en ellos, esa es una señal de alerta que debes tener en cuenta. Aunque es bueno aprender de quienes nos precedieron, o de quienes parecen tener una profunda perspicacia espiritual (y algunas personas la tienen), que un maestro cite y alabe incansablemente a otros eruditos por encima de la Biblia, y en lugar de ella, es cuestionable.
- Confiar en sí mismos: Por otro lado, el otro extremo tampoco es bueno. Hay que evitar a un maestro que cree saberlo todo y ser la autoridad suprema (y quiere que tú pienses lo mismo). Quien no escucha la sabiduría de otros (ni la sabiduría de la Palabra de Dios) está condenado a fracasar y a desviar a muchos. La autosuficiencia extrema es peligrosa en cualquier maestro, y la mayoría de los falsos maestros son culpables de este orgullo.
- Apoyarse en las emociones: Muchos falsos maestros, sobre todo los que pertenecen a las corrientes mencionadas en nuestro artículo «Cómo discernir a los falsos maestros», se apoyan en sus emociones respecto a cualquier enseñanza bíblica, y quieren que otros también lo hagan. Aunque las emociones son un regalo de Dios y tienen su lugar en nuestra adoración a Jesús, no deben ser la norma ni el filtro que usamos para discernir lo que es verdad y lo que no; la verdadera Palabra de Dios debe ser nuestra guía.
- Proclamar una «revelación»: Seguramente has oído a muchos predicadores y maestros usar la frase «He recibido una palabra del Señor… ¡una nueva revelación!» y luego proclamar «Su» mensaje especial a las multitudes. Estos son falsos maestros. Los únicos que recibieron la Palabra del Señor para dárnosla, siendo inspirados por el Espíritu Santo de Dios, fueron los escritores del Antiguo y del Nuevo Testamento. Eso es todo. Así que deja de escuchar a estos charlatanes que «hablan por Dios»…, pero que en realidad hablan por sí mismos.
Aprende estrategias sencillas de interpretación
A continuación hay un formulario de suscripción que, una vez que lo envíes, ¡te dará acceso GRATIS a nuestro Truth Informed Bible Study Bookmark! Este marcapáginas digital, que puedes usar directamente desde tu teléfono, debería ayudarte a interpretar las Escrituras, lo cual a su vez te ayudará a distinguir la falsedad de la verdad. Pero recuerda: orar pidiendo sabiduría y discernimiento es mejor que cualquier otro paso que pudieras dar, así que empieza por ahí (Santiago 1:5).
¡Mantente firme en la Palabra de verdad de Dios!
Siempre podemos aprender algo de alguien, incluso de un falso maestro, pero no siempre podemos aprender algo bueno de otro. Aprender lo que es bueno y verdadero debe ser una de las principales prioridades de tu vida, como si tu vida dependiera de ello… porque así es. Conoce tu Biblia de principio a fin; deja que la espada del Espíritu y Su Palabra te guíen en cada ocasión en que te estén enseñando. Escucha con atención, con una mente meticulosamente crítica, y sopesa cada afirmación antes de adherirte a ella.
¿De quién puedes aprender más? De Jesús. Recuerda que, cuando Satanás tentó a Jesús, incluso mezclando verdades con mentiras, Jesús pudo refutarlo porque Él es Dios, sí, pero también porque conocía Su Palabra. Ante cada palabra engañosa que Satanás soltaba, Jesús reprendía a Satanás con la verdadera y perfecta Palabra de Dios (Lucas 4:1-13), hasta otro momento oportuno; así que ¡siempre debes estar preparado!








