Adorar a Dios es un honor y un privilegio. Adorar a Dios por medio de la música es un regalo, porque ¿a quién no le gusta la música? Disfrutar de la música, e incluso crearla, es tan importante a lo largo de nuestra vida que psicólogos y científicos han realizado innumerables estudios para averiguar los efectos que distintos tipos de música tienen en los seres humanos, e incluso en los animales y las plantas. Muchos de estos estudios han concluido que la música es una parte esencial de nuestra vida, y que ciertos tipos de música son mejores para nosotros que otros.
Como músico bastante versátil, con más de 20 años de experiencia, y como líder de adoración durante seis años, la música sin duda ha sido una parte importante de mi vida; y estar casado con otra música aumenta aún más su importancia, sobre todo cuando mi esposa y yo tocamos juntos para Dios. Creo que la música es un regalo de Dios para usarse para Dios, y que a Él sí le importa qué música escuchamos; así que a Él definitivamente le importa la música que usamos en nuestros cultos para adorarlo.
Por eso, en este artículo daré una lista de lo que creo que los cristianos debemos buscar en las canciones que usamos para adorar a nuestro Dios. Mis convicciones se basan, como siempre me esfuerzo por asegurarme, en los principios que encuentro en la Biblia, que citaré a lo largo del artículo para defender cuáles son los criterios correctos para considerar que una canción es una «canción de adoración». Que estos criterios te lleven a reflexionar sobre las canciones que cantas, tocas y usas en tu iglesia, especialmente si participas en el ministerio de música de tu iglesia.
Canciones para escuchar frente a canciones para adorar
Sin embargo, antes de presentar los criterios para elegir canciones de adoración, necesito comunicar una presuposición mía. Creo que hay distintos tipos de música, pero también que hay distintos usos para la música. No toda la música es igual, ni debería serlo; y esa es la premisa de mi argumento. Hay canciones que son excelentes para escuchar, pero que no son necesariamente buenas para adorar al Dios Todopoderoso. Y sí, esto se aplica también a la música «cristiana». Si no logras ver esta distinción, el resto de este artículo te parecerá arbitrario.
Como maestro de música de primaria, sé una cosa: si pongo una canción de rock antes de despedir a mis alumnos, el siguiente maestro probablemente me va a odiar; ¡y si pongo una pieza clásica y tranquila antes de despedirlos, ese mismo maestro me va a amar! Por lo tanto, es fácil ver que la música es poderosa y se hace con un propósito en mente. Cierta música provoca ciertas emociones. Los compositores (yo incluido), lo admitan o no, normalmente tienen un propósito para su música; es decir, tienen algo que quieren que otros sepan, sientan o experimenten por medio de su música, quizás algo que ellos mismos sintieron o experimentaron en algún momento.
Por ejemplo, para preparar a sus hombres para la batalla, un general del ejército no pondría a un pianista a tocar «Für Elise» de Beethoven; ¡es una pieza de amor! Y para dormir a un bebé, una madre probablemente no pondría a todo volumen en su equipo de sonido la canción de heavy metal «Master of Puppets» de Metallica; ¡son más de 8 minutos de locura! Toda música que se ha compuesto tiene un propósito, o al menos lo tendrá para quienes la escuchan. Por lo tanto, elegir la música que usamos para adorar a Dios requiere mucha atención a los detalles, sobre todo a la letra de la canción, pero también al estilo de la canción (hasta cierto punto). Es difícil encontrar canciones de adoración que tengan todas las características que enumero a continuación, y eso está bien, pero se debe hacer todo lo posible por encontrar y usar en los cultos de adoración canciones que incluyan al menos uno de los tres puntos principales, especialmente los dos primeros.
1.) Las canciones de adoración deben cantarse a Dios
Esto debería ser obvio, pero he visto (y yo mismo he sido culpable de usar), en más de un culto de adoración, canciones que no dejan muy claro a quién se dirigen. A veces la letra bien podría usarse como una canción de amor para una pareja. Aunque esto no está del todo mal (porque sí amamos a Dios), se debería tener más cuidado de encontrar canciones que reverencien a Dios y usen Su nombre con frecuencia. Las canciones que dicen Yahveh, Dios, Padre o Jesús deberían tener preferencia, para que el adorador pueda cantarle a Dios.
Claro, que una canción no mencione ni se dirija específicamente a Dios no significa de plano que no pueda dedicársele a Dios (porque Dios conoce nuestro corazón), pero no hace falta decir que, cuando se usa Su nombre, la mente y el corazón serán obviamente más conscientes de la persona a quien se refieren las palabras, es decir, Dios. En los Salmos encontramos muchísimos casos en los que David le canta a Dios usando Su nombre, seguido de uno de Sus atributos. Algunos ejemplos son: Salmos 8:1; Salmos 18:1-2; Salmos 25:1-5; Salmos 31; Salmos 34; Salmos 36:5-10; Salmos 63:1-8; Salmos 65, etc.
Además, en Apocalipsis 4:8-11 encontramos a los seres vivientes y a los ancianos exaltando personalmente al Señor, dirigiendo sus alabanzas a Él con todo el corazón: «Santo, santo, santo el Señor Dios Todopoderoso, que era, y que es, y que ha de venir… Señor, digno eres de recibir gloria y honra y virtud: porque tú criaste todas las cosas, y por tu voluntad tienen ser y fueron criadas». Adorar a Dios es algo muy personal; e incluso cuando se hace en congregación, son los corazones individuales los que le cantan a Dios, así que cantémosle de verdad a Él, el único digno. La Biblia dice una y otra vez que Su nombre debe ser alabado y exaltado para siempre; así que usemos Su nombre cuando le cantamos a Dios… es lo más lógico.
2.) Las canciones de adoración deben tratar acerca de Dios
Las canciones que usamos en los cultos de adoración no solo deben cantarse a Dios, sino que también, naturalmente, deben tratar acerca de Dios. Sin embargo, si somos honestos, hay muchas canciones en el repertorio de adoración actual que hablan más de nosotros que de Dios, y probablemente esa no es una buena práctica. Por supuesto, no hay ningún problema en usar en el culto canciones que hablen de que Dios nos ha salvado, redimido, regenerado y perdonado, etc., pero no a costa de dejar de cantar canciones acerca de Él. Las canciones dirigidas a Dios y acerca de Dios deben ocupar el lugar central en nuestros cultos de adoración.
Hay muchísimos salmos que usan adjetivos maravillosos para describir quién es Dios, y estos deberían servirnos de guía al elegir canciones de adoración. Sí, hay muchos salmos personales y centrados en el ser humano (porque David usó sus experiencias al escribir estas canciones), pero ¿sabías que la mayoría de los atributos y características de Dios se encuentran en los Salmos? Los Salmos están llenos de palabras que describen a nuestro Dios; de palabras acerca de Dios. Esta es una de las maneras en que llegamos a conocer más a Dios y a acercarnos más a Él; no desaprovechemos la oportunidad de hacerlo por medio de la música.
Algunos atributos y características de Dios que se encuentran en los Salmos son: Dios es nuestra salvación (Salmos 3:7-8, 17:7, 18:35, 25:5); Dios es nuestro Rey (Salmos 5:2, 10:16, 24:7-8); Dios es el Altísimo (Salmos 7:17, 9:2, 21:7); Dios es nuestro Juez (Salmos 7:8,11, 9:7-8, 16, 19-20); Dios es nuestro refugio (Salmos 7:1, 11:1, 16:1); Dios es omnisciente (Salmos 147:5); Dios es omnipresente (Salmos 139:7-12); Dios es omnipotente (Salmos 33:6); Dios es inmutable, es decir, nunca cambia (Salmos 90:2); Dios es santo (Salmos 99:9); Dios es clemente, justo y misericordioso (Salmos 103:8, 116:5, 129:4); entre muchos otros atributos que se encuentran en los Salmos y en el resto de las Escrituras. ¡Cantemos acerca de quién es Dios!
3.) Las canciones de adoración deben exhortar a otros a alabar a Dios
Entre las muchas cosas que la música puede hacer, una de ellas es mover o influir en las personas para que hagan algo, ya sea dormirse, ir a la guerra, llorar, bailar, cantar… o correr a toda velocidad en la autopista (la música techno y la música dance no son buenas para escuchar mientras manejas por la autopista). Pues bien, ¿por qué no usar la música para exhortar o animar a otros a adorar y alabar a nuestro Dios? Por supuesto, estas canciones deben usarse con sabiduría y en el momento adecuado. Para los creyentes debería ser fácil encontrar razones para adorar a Dios, pero no está de más recordarles primero a las personas quién es Dios y lo que ha hecho, para luego exhortarlas a alabarlo y adorarlo.
Por lo tanto, las canciones de exhortación quizás deberían usarse después de cantar algunas canciones acerca de Él, para preparar e inspirar a las personas a adorar y alabar profundamente y de todo corazón al Señor, a quien ahora conocen mejor gracias a las canciones anteriores. En otras palabras, dales primero a las personas algunas razones por las que deberían querer cantarle a Dios y acerca de Dios (es decir, quién es Él y lo que ha hecho por ellas), ¡y luego anímalas a animar a otros a hacer lo mismo! Muchas de las canciones que oímos hoy hacen un buen trabajo animando a las personas a adorar y alabar al Señor… ¡pero no les dicen por qué! Si miramos los Salmos, vemos que David siempre nos da una razón de por qué alaba a Dios, y de por qué nosotros debemos hacer lo mismo.
El Salmo 100 es un gran ejemplo de esto:
Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra. Servid a Jehová con alegría: venid ante su acatamiento con regocijo. Reconoced que Jehová él es Dios: él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; pueblo suyo somos, y ovejas de su prado. Entrad por sus puertas con reconocimiento, por sus atrios con alabanza: alabadle, bendecid su nombre. Porque Jehová es bueno: para siempre es su misericordia, y su verdad por todas las generaciones.
Los Salmos 66, 113-118 (los salmos del «Hallel») y 145-150 también son grandes ejemplos de canciones escritas a Dios y acerca de Dios, pero que además animan y exhortan a otros creyentes (e incluso al mundo) a adorar y alabar al Dios Todopoderoso. ¿Las canciones que cantas en tu iglesia te hacen querer inspirar a otros a alabarlo en espíritu y en verdad?








